Temas-Competencias Digitales

martes, 30 de septiembre de 2014

Las rutinas diarias de escritores famosos.

Un artículo demasiado bueno en el aspecto de indagar en las rutinas de los próximos escritores. 
Algunos, sumamente normales, otros que son exagerados y pocos que caen en lo absurdo. Sin embargo, ese es el camino que se han forjado como escritores. 
Sinceramente espero que algún día yo igual tenga una manera y un horario en cómo y de que manera escribir. Sin embargo, por ahora, no tengo problema. 

Está uno de mis escritores favoritos, Haruki Murakami, el cual se me hace admirable pero también cayendo un poco en lo enfermo, en lo realista.....pero eso me fascina. 

Disfrútenlo....




jueves, 18 de septiembre de 2014

Ellos te miran....



(Neblina, bosque....cámara celular)

Javier Lux -Luz y Caos-

Abril bailando.......


ABRIL BAILANDO

Abril era una chica estupenda. La conocí a mediados del caluroso verano al igual que conocí a su fascinante cuerpo. La arena quemaba pero no importaba al ver aquellos cuerpos femeninos sudar. Si hubiera podido, habría contado gota a gota de sudor que se resbalaba por sus cuerpos. Las espaldas se bronceaban y los pechos, a pesar de pequeños, brincaban como una pelota de ping-pong. Excepto las de Abril. Ella era una chica tranquila, únicamente se encontraba sentada en el tapete de playa, bajo la sombra de la sombrilla, cubriéndose constantemente de bloqueador a pesar de que el sol no la tocaba. Y estaba de acuerdo; ni Ra ni Helios ni Amateratsu o cualquier dios solar, tendría que tocar aquel cuerpo blanco, casi pálido, pero ese era parte de su atractivo. Su cabellera larga castaña cubrían los listones que sujetaban su bikini y por ende, a sus considerables pechos, aunque por suerte, aún se lograba mirar su cintura pequeña y muy bien definida; al imaginarme que ahí pudiera estar un tatuaje, de mariposa tal vez, provocaba mis pequeñas excitaciones.

Tuve suerte de encontrarla en la cafetería del Hotel antes de ir a mi habitación. Su formidable trasero era perfecto para sus carnosas y anchas piernas. No dudaba que hiciera ejercicio, pero al ver sus rasgos un poco débiles, creería que nunca hubiera corrido en el parque ni en un gimnasio. Me acerqué a ella y la saludé, Abril me contestó con una sonrisa tan perfecta de mueca a mueca. Mientras nos sentábamos con nuestros respectivos cafés, me imaginé una noche fría pero con una luna menguante brillante, como si esta al igual me saludara con su luz plateada. Al parecer Abril me conocía muy bien, había escuchado de mí por parte de sus amigas. Ella no se limitó de hablar, mi papel en esa noche fue mayormente de oyente. Nunca pensé que hablara bastante, sin embargo, no me aburrió en lo absoluto. Hacía muecas, ademanes, y sonreía cada vez que hacía eso. Lo más encantador de ella era cuando acomodaba sus lentes que se le resbalan por su respingada y pequeña nariz. Cuando me hablaba no podía dejar de mirar sus ojos; aquellos lentes de armazón negro al parecer hacían resaltar sus ojos cafés claros, y sabía porque motivo: No le gustaba que miraran sus apenas visibles pecas. Cuando me percate de esto, no pude (esta vez yo) de sonreír con malicia y con deseo. Al observarla detalladamente, imaginaba que era una chica inocente y quizás pura pero mi madre me había ensañado que ninguna mujer después de la universidad era tal cosa. “No hay mujer pura ni santa. Todas son el diablo cuando quieren” me decía. Yo le creía pero al ver a Abril, hacía que los ángeles existieran.
Nos despedimos y nos deseamos buenas noches. Yo llegué corriendo a mi habitación. No podía soportarlo más.

Me encantaba el olor a la cera derretida fresca. Después de un baño apresurado, salí con sólo las pantuflas. Sin secarme el pelo ni ponerme una toalla siquiera, me lancé al centro de la cama, donde era el único lugar donde podían iluminar las pequeñas velas. La pequeña brisa que entraba de la minúscula ranura de la ventana era ideal para no apagar las velas y para sentir pequeños cortes en mi desnudo y empapado cuerpo.

Pensé en Abril. Imaginé a Abril bailando en una oscuridad llena de luces de neón parpadeantes. Vestida con unos vaqueros exageradamente ajustados que resaltaban aún más su trasero. Con una camisa de cuadros color anaranjado y de acompañamiento, con  una cola de caballo en su cabellera. La imaginaba danzando de alguna manera a la par con la música de las estrepitosas bocinas y yo, siguiéndole la calentura de sus pasos y de sus movimientos rápidos. Sostenía con mis manos su cintura que poco a poco bajaban más. Nos acercábamos al punto de tocar nuestros pechos y mirar los brillosos que se encontraban nuestros cuellos. Sentía su respiración, olía su aliento de alcohol y de profundidad. Imaginaba mis roces de las yemas de mis dedos desabrochándole botón a botón de su camisa. Imaginaba el latir de nuestros corazones al dejar la pista de baile y meternos en el milagroso baño extendido. Nos quitábamos torpemente las camisas y yo sin cuidado, le empezaba a masajear sus pechos blancos y perfectamente redondos. Besaba cada parte, cada organismo de piel que rodeaba y cubría esos pechos pálidos. Y al final, como si un astronauta pudiera tener un helado de chocolate en la luna, chupaba sus ambos pezones; primero con mis labios y después con la punta de mi lengua. Apasionado pero tranquilamente. Imaginaba sus lentos gemidos express. Erectos sus pezones como si fueran antenas que enviaban señales a mi pene para que se pusiera erecto, este contestaba la señal. Bajaba rápido al ombligo de Abril para besarlo un poco y después dirigirme a sus pequeños labios ya mordidos por sus derechos dientes. La besaba, nuestras lenguas se tocaban y bailaban como nosotros en la pista. De reojo, la saliva salía como un hilo verde por las luces de los leds. Abril se agachaba. Yo imaginaba agarrándola de la cola de caballo y dirigiéndola hacia mi pene. Primero lo acariciaba, desde los testículos hasta la glande, tocando la punta de mi pene, como si mandara mensajes por un telégrafo. Después con su pequeña lengua lamería la parte baja de mi pene erecto y lleno de sangre. Imaginaba las pulsaciones de mi pene, la humedad de su boca y la viscosidad de su saliva que cubría todo por su lengua roja. Sus uñas y sus manos acariciaban mi abdomen y después mi trasero. Yo solo miraba abajo y sostenía más fuerte su cola de caballo;  miraría su espalda descubierta con un poco de lunares debajo de su cuello y miraría de reojo los danzantes pechos al ritmo de la entrada y salida apasionadamente de su boca a mi pene. Y después de un rato, de mirar sus lentes algo empañados; alejaría un poco su rostro con sus pómulos de su cara enrojecidos y apuntaría mi pene, como un cañón listo para abrir fuego, a sus ojos. Imaginándome eyaculándole en su rostro, me rompía. No me interesaba llenarle de semen su boca, su cabellera o sus pechos. Mi semen como proyectil cubriría sus lentes, sus gafas. El deseo de sentir que Abril viera por el resto de su vida una visión llena de semen, me excitaba, llegaba al orgasmo.
Las velas habían consumido su mitad de cera. La cama que ahora solo eran sabanas, estaban cálidas y llenas de sudor y agua. Mi respiración estaba algo agitada y las comisuras de mi boca se encontraban algo resecos. Miraba el negro que opacaba la noche a través de mi ventana y la brisa seguía rosando cada parte de mi cuerpo; mis brazos, mi frente, mis piernas, mis pechos con sus pezones erectos y mi vagina húmeda por la excitación, por aquel jugoso orgasmo.
Empezando la preparatoria, siempre quise tener un pene. Y no, no porque quisiera ser un hombre o por otro complejo, sino por el simple hecho de tener uno y más por el enfoque de hacer el amor. Todas las mujeres siempre pensamos alguna vez que sería tener un pene, sin embargo en mi caso, yo quería sentir como sería tener uno erecto casi listo para soltar el salado líquido. Había comprado un dildo, y había compartido uno con una amiga al mismo tiempo, pero ninguna vez sentí nada de excitación o calentura. Era bisexual, sin embargo, me volvían locas las mujeres. Sentía más compasión y comprendía mucho mejor sus deseos, y más que nada, al imaginarme penetrando a cualquier chica con algo de mí mismo cuerpo, como su fuera otro brazo u otra nariz, siento yo, que es más conexión y placer que  siente un hombre que una mujer.

Con Abril, con aquella Abril bailando había sentido el mejor orgasmo de mi vida. Mis pequeños y flacos dedos no eran lo suficiente para complacerme a mí misma, o por lo menos nunca al principio. Todo empezaba con mi cabeza, con mi mente, con mi imaginación. Imaginándome con un pene “femenino” siendo acariciado y después lamido, era más que suficiente para llevarme lejos. Con el simple hecho de soltar semen en el rostro de chicas jóvenes y más que nada, pareciendo puras e inocentes  viéndome con anteojos, era lo mejor que yo pudiera imaginar. Sentía que mi masturbación empezaba primero acariciándome los pechos, mordiendo mis dedos y mis uñas y después como si en verdad tuviera uno, empezaba a jalar el prepucio de mi pene imaginario, y después como cualquier chica, ya llegando al punto, mi dedos se metían a mi vagina húmeda y mojada. Rodeando por complejo mis labios mayores y menores.


Así era con cualquier chica, así fue con Abril. Mi imaginación era lo mejor que tenía para imaginarme situaciones para mi deleitante y placentera masturbación. Hasta hoy en día, la chica literaria Abril la sigo observando, y mi deseo de violarla algún día y mejor en su graduación, aún con este normal cuerpo femenino, es fuerte y lascivo. No sé, Abril es una chica especial, quizás, hasta rara.  

Javier Lux -Luz y Caos-

Interesantes hechos acerca del Viaje de Chihiro

Proveniente de la página en inglés 9gag, nos proporciona información no nueva pero si desapercibida de la obra maestra de Hayao Miyazaki. 
Es obvio, ya que algunos y sí, en su mayoría, desconocemos tanto la cultura como el mismo idioma japones(a). Sin embargo, creo yo, que esto sinceramente sólo era para los propios nipones. Detalles que a pesar de ser en cierta manera minúsculos, son sumamente importantes aún para los mismos hijos del sol naciente. Raíces son raíces que nosotros podremos ser parte de la misma tierra pero no de la misma hierba. 

http://9gag.com/gag/aRgKKq7?ref=fb.s




Aquí también les dejo un vídeo, un análisis impresionante de la película. Todo tiene un significado, absolutamente todo. Espero que lo disfruten.


Los gatos en las ventanas.






Algunos gatos les gusta mirar a la gente pasear. Ver como caminan en el pavimento o en la acera agrietada. Descifrar porque los más pequeños van agarrados de las manos de los más grandes. Les interesan saber porque se detienen cada vez que ven algo grande en una ventana, algo escrito en algunas lonas. Quieren saber por qué ríen sin necesidad algunas.
Mientras que otros gatos, únicamente les encanta dormir. Sentir el calor que desprende el vidrio y de la tela de las cortinas de las ventanas. Así es la manera en cómo logran soñar. Soñar en lo imposible, como cuando sus colas se mueven como péndulo cuando están felices. Eso si es para morirse. Ayuda también las voces de las personas y los pasos que suenan de su calzado. Eso, arrulla a los gatos. 


Las batallas en el desierto


Fue una lectura agradable. Un viernes en la tarde, un cielo ni nublado ni soleado, con un buen clima para caminar por las calles de la pequeña ciudad y perder el tiempo paso a paso. Tenía tiempo de sobra, un par de horas para hacer lo que quisiera antes de ir a un concierto de lo más gratificante. Entonces, decidí leer. Tal vez con las características anteriores mencionadas, lo mejor habría sido estar con algunos amigos y convivir, sin embargo, en esos momentos, en esas horas de aquel día viernes, me abordó un sentimiento de estar en soledad. No me considero apático o nada sociable, pero son esos instantes que necesitas estar sólo un buen rato. No para pensar en cosas o reflexionar o encontrarse con su yo interior, nada de eso o por lo menos no en mi caso. Únicamente quería estar con mi sombra nada más. Me senté en una banca de un parque cerca del río de la pequeña ciudad; estaba tranquilo y no había demasiados transeúntes para estar distrayéndome. El libro lo había pedido prestado de la biblioteca de la universidad, leí la sinopsis (siempre lo hago, a pesar de ya haberlo leído varias veces), miré la portada. La contemplé un minuto exacto, y comencé con las primeras letras de la oración inicial de la novela corta.

            En momentos no podía evitar sonreír y hasta reír un poco bajo de volumen, todo era divertido. La prosa era dinámica y directa. Sucesos tras sucesos pasaban tan rápido que las páginas cambiaban de lado hasta esconderla por la otra ya terminada también. Hubo un momento que detuve la lectura, en el instante donde menciona a la madre del amigo. Cerré entrecortadamente el libro para mirar la portada de colores oscuros y con un degradado peculiar de aquellas décadas pasadas. La mujer dibujada, la mujer ficticia que se encuentra sentada es realmente bella. Realmente perversa. Con las piernas cruzadas, con un vestido corto y sus manos tocando su delgada cintura, provoca que las fantasías vuelvan y se revoloteen en tu mente. Logré concebirla en un plano real, al punto de estar sentada a mi lado de la banca. Digna mujer de ganarse el corazón de un niño honesto, puro e inocente, pues ¿Qué mujer es merecedora de tal privilegio de una verdadera naturaleza? Ya nadie, ya nadie.

            A pesar de no ser posible, aquella mujer, aquella madre, quiere sonreír. Esos labios negros desean formar una luna menguante de carne y saliva, de lápiz labial. Por eso digo, que esa mujer es traviesa, denota perversión. Sí querían llamar la atención con esa portada para vender el libro, digo que lo han logrado. El título de la novela corta: Las Batallas en el desierto, sólo es mencionado una vez en todo el relato y la historia, y de una manera fugaz casi sin importancia. Es más, cuando alguien pregunta sí has leído el libro, ya sea la respuesta positiva o negativa, no imaginas un desierto ni mucho menos una batallas. Posiblemente en un patio arenoso de una primaria o secundaria. Sin embargo, lo primero que llega a la mente, es la enigmática mujer sentada con sus ojos censurados. Realmente sorpresivo.

                    

Acabé la pequeña obra maestra en unas dos horas u hora y media. Cerré los ojos unos instantes y sonreí por la desgracia ficticia, por la infelicidad irreal de unas páginas ya amarillentas y letras pequeñas y negras. El cielo se había nublado ya en su totalidad y decidí fumar un pequeño cigarro mientras miraba a las parejas sentadas en todo el ancho del parque.


            El final es melancólico. Triste en cierta manera. Decepcionante de otra forma. Sin embargo, conmovedor y excelente son las palabras exactas y correctas. A pesar de ser la opinión de un simple lector y amateur de la literatura, me encantó la forma en como el título sirve de dos cosas: aparte de ser una batalla imaginaria en el patio trasero de una escuela. Las batallas en el desierto, se presenta como la vida amorosa del niño. Lleno de calor sentimental, de una extensión prolongada, con ilusiones de un corazón enamorado. Sin recursos para ganarla. Quedándote solo, blanco, áspero y diluido como la arena. Un libro el cual no puede ser explicado porque sobran las palabras innecesarias, mejor, es leerla en una tarde, en una noche, sin prisas ni caminos. Para disfrutar de un amor imposible, incompresible, doloroso y magnífico. 

(Autor que no conozco...viñeta encantadora)

martes, 9 de septiembre de 2014

Cuentos Lésbicos (Decepción de una noche)

Decepción de una noche:



En mi corta vida, únicamente había leído tres títulos que abordaran la temática homosexual o para ser un poco más precisos, la gay. Por ejemplo: Con Louis y Ángel en la Saga del Detective Charlie Parker (John Connolly) Una pareja homosexual bastante cómica que da un giro a los momentos tormentosos de nuestro detective. Sin embargo, Louis y Ángel contarán con sus propios pasados turbios, sus vidas trazadas por sólo un contorno color negro alrededor de ambos. Después leería al Vampiro de la Colonia Roma (Luis Zapata) el cual me sorprendería demasiado leerlo. Al punto de emocionarme; de saber y explorar la vida de un homosexual viviendo en la Capital de México y aparte, ejerciendo el oficio de "Prostituto" En verdad un deleite leerle a Adonis. Por último, leería la vida de un joven universitario homosexual, en los años de las post-guerra y en el territorio Nipon. El Color Prohibido (Yukio Mishima) También en esta novela, las sorpresas no dejan de aparecer. Sin embargo, con tan sólo esta novela puedo atreverme aclarar que la vida de un homsexual no es tan diferente si proviene de América o si proviene de Asia, sí, también como a los demás seres humanos.

Estos tres libros eran los únicos leídos por mí que tramaran la vida de unos homosexuales. Para mi gran fortuna, tuve a mi alcance leer la antología de cuentos mexicanos de temática gay "Amor que se atreve a decir su nombre" (Ficción-Universidad Veracruzana)  25 cuentos, cada uno escrito por un estilo literario propio. Claro, como toda antología, algunos cuentos no son tan interesantes que otros. Sin embargo eso depende más del lector.
Otra antología (a pesar de no ser consagrada formalmente) de temática homosexual no se haría esperar, ahora bien, abordando desde la perspectiva de las mujeres, en pocas y otras palabras: Cuentos Lesbicos.

Si me encontraba con cierto encantamiento a la prosa de algunos cuentos temáticos gays, esperaba ansioso leer las vidas amorosas "prohibidas" de las mujeres. Sin embargo, aquí se encuentra mi decepción, y no sólo de una noche, sino de varias las cuales me tomo leer con calma estos cuentos breves.
No quiero sonar machista o superior, u otra característica egocéntrica hacia las mujeres, pero desgraciadamente los cuentos lesbicos que leí han sido deplorables, malos, sin, sin......

Posiblemente sea ya un estereotipo que he aprendido a lo largo de leer personajes femeninos de la literatura clásica o de autoras escritoras de los tiempos clásicos y modernos, sin embargo, yo esperaba por parte de ellas, una mejor prosa, una exaltación de lo sentimental y emocional de lo que conlleva vivir, de vivir como mujer.
En aquellas letras, en esas palabras deseaba encontrar un detallismo sumamente cuidado, una explosión de todo lo que una mujer en estos tiempos todavía resagados que se plasman aún en la sociedad actual, que no puede expresar con tanta claridad. Pero no, fue decepcionante. No quiero decir que los hombres dominen lo anterior dicho, como mencionaba antes, algunos cuentos de la primera antología fueron al igual mediocres, sin sentido, sin recordar; pero cuando lees algunos cuentos lesbicos esperas que varios sean buenos y deleitantes, pero ninguna o a lo mucho, sólo uno rescatable. ¿Por qué será? Siento que hoy, las escritoras mexicanas, han perdido la "delicadeza" de su escribir, y  cuando menciono "delicadeza" me refiero a lo que destaca a un buen escritor.

Alrededor de mi corta vida, he leído a escritoras, desde Virgina Woolf, J.K. Rowling, Elena Garro, Poniatowska, Banana Yoshimoto.... y han sido escritoras magnificas. Sin embargo, con esos cuentos recopilados me he dado cuenta que existen cuentos y relatos con temáticas interesantes, historias grandiosas, pero la prosa puede destrozar todo.

Una decepción para ir a dormir el día de hoy.

Saludos.